Denisse Castillo

La Consuelo
Health Coaching

"En el año 2015 creé La Consuelo, página en donde me desempeño como Health Coach y blogger, donde comparto recetas y tips para una vida más saludable y por donde preparo mi práctica personal. Además, soy una de las fundadoras de TriSanna, en donde soy Health Coach desde el año 2017. Me fascina la música, amo cocinar, me encanta la jardinería, viajar y hablo como cotorra. Soy bachiller en Marketing y Gestión Comercial por la Universidad San Ignacio de Loyola pero, mi pasión por la alimentación y la salud me llevó a certificarme en Cocina, Nutrición y Medicina Ayurvédica por el Instituto Védika y posteriormente en Plant-Based Nutrition por la Cornell University, como Health Coach por el Institute for Integrative Nutrition, como Coach especializada en Whole30 y ahora estoy haciendo una Maestría en Nutrición y Dietética y Coaching Nutricional.

Crecí en la clásica familia limeña, que todos los fines de semana iba al KFC de Benavides para que los niños jugaran en los súper juegos que tenía ese local. No teníamos una sola comida en casa sin una Coca Cola en medio de la mesa – "obviamente" a los chicos les echaban azúcar al vaso de gaseosa para “quitarle el gas porque hace daño”.
Crecí rechonchita, súper ansiosa, con serios problemas de concentración y memoria, asma, bronquitis, alergias y lo peor es que, desde los ocho años, sufrí de migrañas súper intensas que me tuvieron en la clínica varias veces, internada por el dolor insoportable, por la gastritis que me generaban los medicamentos

 

que tomaba o llamando ambulancias frecuentemente para que me durmieran por el dolor que venía acompañado de mareos y nauseas.

Desde peque anduve de especialista en especialista; resonancias, mapeos, tomografías, full exámenes, pastillas innecesarias (entre ellas, ansiolíticos, anticonvulsivos, vasodiladores, etc), gastando mucho tiempo  y dinero sin encontrar solución alguna. Este dolor constante me llevó, ya de adulta, a buscar una solución alternativa, aprendiendo a buscar la salud a través de la alimentación, llevando talleres de alimentación viva, vegetariana, vegana y demás, en mi afán de encontrar una solución a mi sufrimiento, porque verdaderamente sufría y conmigo mi mamá que me llevaba a cuanto doctor conocía porque le dolía verme sintiéndome mal desde tan chiquitita.
Es así que empecé con la certificación en Ayurveda, que despertó mi interés en este mundo de la salud y bienestar, estudiando luego Plant-Based Nutrition para finalmente terminar siendo Health Coach, porque descubrí que era mi pasión.


Los años que pasé sufriendo por las migrañas incontrolables, también los pasé sufriendo de desórdenes alimenticios, sintiendo que era lo único en mi vida sobre lo cual tenía control: mi peso. Subí mucho de peso y luego sentí que, mientras mi peso fuera el que yo creía en mi mente que era el adecuado para mi, todo estaría bien, así es que empezaron las restricciones y los problemas. Llegué a pesar 42 kg (con mi casi 1.70mts), pasaba enferma la mayor parte del tiempo, resfriada, con dolor de cuerpo, muchísimo frío, con gastritis, sin ánimos, sin fuerzas, con muchísimos yesos porque mis articulaciones no soportaban, etc – “ah, pero regia” pensaba yo – y qué lejos de la realidad estaba eso, porque sólo me veía como una flacucha enferma.

 

Años después, ya recuperada de los desórdenes alimenticios, seguía mi batalla contra las migrañas hasta que llegué al mundo de Whole30 y luego de casi 30 años de dolores y doctores, mis migrañas desaparecieron como por obra de magia al eliminar de mi alimentación algunos grupos de alimentos. No era que yo ”fuera migrañosa pues” como alguna doctora me dijo. No era que “tendría que tomar pastillas el resto de mi vida” como me dijeron. En mi caso específico, eran el gluten y el azúcar agregado. Así de simple. Pasé de tomar entre 5 y 6 pastillas diarias - que no se conseguían en Lima sino que me las traían desde Argentina y eran un "coctel bomba" como me dijo mi último neurólogo - a tomar una al mes, como mucho. Finalmente conocí una vida sin dolor y fue maravilloso, tanto para mi salud, para mi estado anímico, el de mi familia y ¡mi billetera!.


Estas experiencias, malas y buenas, son las que finalmente me ayudaron a entender que mi lugar en el mundo estaba en ayudar a otras personas a no terminar como yo lo hice en algún momento, creyendo que lo único importante era el peso sin importar cómo me sentía y sufriendo de una salud papupérrima que pudo evitarse desde un inicio con una alimentación correcta y deporte. Además, luego de descubrir y vivir en carne propia la salud a través de la alimentación, entendí que podría ayudar a más personas a mejorar su calidad de vida cambiando hábitos alimenticios que los llevara a pasar por la misma experiencia que pasé yo, en la cual descubrí que los alimentos, o nos curan o nos enferman, y que sólo está en nosotros hacer pequeños cambios y aprender a tomar mejores elecciones al alimentarnos para gozar de una salud plena.

Cuando éramos más jóvenes, era común cometer errores como los de la comida rápida o las bebidas azucaradas y los dulces, porque nuestros papás no sabían más, la información no estaba disponible. Ahora sabemos muchísimo más y mejor y es nuestra responsabilidad hacer algo al respecto. No hay más excusas. Está en nuestras manos crear nuevos y mejores hábitos para tener una alimentación correcta que nos ayude a ser nuestra mejor versión, mucho más saludable y, sobre todo, feliz.

Denisse Castillo ❤️


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